La pintura, para mí, nunca ha sido una respuesta cerrada, sino una forma de preguntar y un profundo acto de libertad. Por eso, volver a mis orígenes para presentar Ad libitum (que significa “a voluntad” o “con libertad”) en el Centro Comercial La Esquina, de la mano de Artik Objetos Curados, ha sido una experiencia de reencuentro con el tiempo, el espacio y la memoria.
Esta exposición, curada por Humberto Montero, no es una simple colección de cuadros alineados; es un sistema abierto donde mis procesos creativos dialogan entre sí.
A continuación, comparto las claves de este mapa visual que hoy viste las paredes de la galería:
1. Las coordenadas de una cartografía personal
En las salas conviven distintos caminos que se cruzan como coordenadas de un mismo pensamiento en movimiento:
- Estudios en Azul: Una serie nacida en 2005 donde la intensidad gestual del aspergeo sobre cartón y papel Kraft permite que la figura humana emerja desde el espacio negativo.
- Estampas de Cumbayá: Un viaje conceptual hacia mis “orígenes y permanencia”, donde el paisaje, la vida urbana y el recuerdo de mi tierra natal se vuelven textura y color.
- Variaciones del Barroco: Un puente donde el barroco europeo y el quiteño se funden con la espiritualidad andina. Figuras icónicas como Las Meninas o la Virgen de Legarda se reconfiguran en una matriz dinámica.
- Cartografía del Autor: Un mural efímero diseñado para organizar el recorrido como un mapa visual en constante expansión.
2. El ADN de la tierra: Materia que guarda memoria
Quienes visiten la muestra notarán que la pintura aquí es pura materia vivida. He querido que el entorno físico de Cumbayá respire a través de los soportes. Por ello, las obras están impregnadas de fragmentos cotidianos de este lugar : ceniza volcánica, barro de mi propio predio, costales de cabuya, carrizos del río San Pedro, rastrojo, papel periódico y cartones reutilizados. Incluso los tubos de pintura ya agotados se integran a la obra, dejando la huella física de la insistencia y el trabajo.
3. El caos estructurado
En mi pintura, lo caótico nunca es el fin, sino el motor inicial. Comienzo desde lo informe: manchas, salpicaduras y trazos impulsivos de donde la figura humana o el caballo intentan emerger. A través de líneas que vibran como flujos de energía y masas de color controladas, ese desorden se organiza progresivamente hasta alcanzar el equilibrio visual. Es una figuración inestable, muy cercana a la manera fragmentaria en la que opera nuestra propia memoria.
4. El encuentro: “Dentro del Cubo”
Uno de los momentos más enriquecedores de la muestra fue traspasar el lienzo para llevar el arte a la palabra. Agradezco profundamente el espacio del conversatorio y podcast “Dentro del Cubo” (un segmento de DETODOMENOSESO producido por Enelojofilms). Compartir mesa junto al curador y cuatro panelistas nos permitió desarmar los procesos detrás de Ad libitum, acercando el arte contemporáneo de una forma íntima y reflexiva al público.
Agradecimiento final: Ninguna exposición está completa sin la mirada del espectador. Gracias a ARTIK, a La Esquina, a los amigos, colegas y al cuerpo diplomático que me acompañaron en la inauguración. Lo que queda en estas salas es un conjunto de experiencias compartidas que ahora encuentran nuevas lecturas en cada uno de ustedes.
Disfruta de la siguiente galería fotográfica que captura la atmósfera de la inauguración, los detalles de las texturas y el recorrido por las salas.