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«Una estratigrafía visual donde la urbe, la naturaleza y la memoria coexisten bajo un mismo sol.» En Ciudad solar de tres tiempos (2026), Miguel Betancourt rompe la perspectiva tradicional para ofrecer una lectura vertical del tiempo. Utilizando la transparencia del acrílico y la densidad orgánica de la cera sobre papel de arroz, el artista organiza la metrópolis en tres planos vibrantes: la raíz histórica en tonos cálidos, la transición natural en verdes y magentas, y la urbe moderna que se eleva hacia un sol rojo intenso. Una obra de 142 x 55 cm que funciona como un tótem de la identidad andina contemporánea.
En esta pieza, Betancourt propone un ejercicio de síntesis histórica. La obra no debe leerse como un paisaje estático, sino como una acumulación de estratos temporales que definen la ciudad latinoamericana.
Análisis de los niveles:
El Plano Inferior (Memoria): Dominado por rojos, naranjas y trazos que sugieren la arquitectura vernácula y colonial, representando los cimientos históricos y el calor de la tierra.
El Plano Central (Transición): Una franja de verdes y magentas que simboliza la irrupción de la naturaleza y el espacio orgánico que intenta persistir entre el concreto.
El Plano Superior (Modernidad): Los rascacielos se elevan en azules cobalto bajo un sol circular, un núcleo energético que unifica la composición y simboliza la atemporalidad del sol sobre los Andes.
La Materialidad de la Cera: El tratamiento de cera sobre el papel de arroz (Xuan) otorga a la pintura una calidad táctil y traslúcida. Esta técnica no solo protege los pigmentos de acrílico, sino que crea una pátina que recuerda a los códices antiguos, elevando la representación urbana a una categoría sagrada o mística.
«Busqué capturar cómo la ciudad respira en diferentes épocas simultáneamente. No es un paisaje que solo ocupa espacio, sino que también ocupa tiempo.» — Miguel Betancourt.
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«En la obra de Miguel Betancourt, el color no es un simple relleno, es un lenguaje vivo que rescata la transparencia del papel cera para recordarnos que la luz es el alma de la forma.»
Humberto Montero Estrella